Como profesional formadora en acoso escolar a docentes y a familias me gustaría aportar algunas consideraciones al artículo de ARACRITURES Ley ‘antibullying’: ¿hay que castigar a las escuelas?:
Como profesional formadora en acoso escolar a docentes y a familias me gustaría aportar algunas consideraciones al artículo:
- El juicio por el caso de suicidio de Jokin Ceberio creó jurisprudencia en 2005.
Este caso dictó sentencia contra la escuela, sus compañeros y los padres de estos. Aunque como acoso escolar no existe un delito, sí lo hay en relación con todo lo que es un ataque a la dignidad humana, derecho al honor, etc. Es en este último punto donde se ubican las sentencias de acoso escolar que existen, y se dan cada año. - El acoso es un reflejo de nuestra sociedad, donde la violencia está institucionalizada, al igual que la mentira, especialmente en el mundo político y mediático. En ningún caso existe actualmente un verdadero compromiso por parte de los políticos y los medios de comunicación. Basta mirar el parlamento catalán y español y leer los periódicos para ver que la falta de respeto, la violencia y la difamación están normalizadas en nuestro país. Los niños no hacen nada que no vean hacer a los adultos en la calle, en la televisión y en los seminarios de las universidades, donde se clavan puñaladas para ver quién recibe subvenciones para investigar (por poner un ejemplo de ciudadano de a pie).
- No habrá un compromiso real para erradicar el acoso escolar hasta que sociedad, escuela y familia tomen conciencia de que el acoso escolar es un reflejo de la falta de respeto y de los ejes de discriminación que nos rodean a todos y todas.
- El primer peldaño de prevención empieza en casa. Hace falta que los padres sean un buen modelo para los hijos e hijas. Educar en el respeto y la no violencia. No vale ir a la escuela a quejarse porque dos niños se han peleado y se hacen la vida imposible cuando, en tu casa, consideras normal que los hermanos se insulten o se peguen. Coherencia. No, ni en casa ni en la escuela podemos normalizar la violencia diciendo «son cosas de niños y niñas».
- La escuela es el marco donde nuestros niños y adolescentes se relacionan, pero el caldo de cultivo está por todas partes: familias, sociedad, medios de comunicación…
- El acoso se da en niños y adolescentes en edad escolar, pero puede suceder en el cau, en el esplai, en el club de rítmica, en el de fútbol o en el de natación…
- Recoger firmas para conseguir una ley que obligue a todos los padres y madres a instalar una herramienta de control parental en el móvil y dispositivos electrónicos de sus hijos menores de 18 años sería muy útil. El ciberacoso multiplica exponencialmente el acoso escolar y necesita de la colaboración y el empoderamiento de los padres y madres, que no se excusen en «yo ya no sé qué hacer con las pantallas y mi hijo». El uso de las pantallas en menores está convirtiéndose en un problema de salud física, psíquica y de seguridad para ellos y ellas. Hay que regular su uso del mismo modo que se regula el alcohol, el tabaco… Las pantallas, las adicciones, pueden ser igual de nocivas que las drogas y frecuentemente sobrepasan el ámbito del perjuicio individual.
- Algunos de los casos que la prensa recoge no son acoso escolar y a menudo detrás hay una complejidad muy grande de relaciones y de sistemas, incluido el familiar, que sostienen roles y dinámicas.
- La vía para actuar por parte de los padres si hay sospecha de acoso escolar es comunicar: tutor, coordinador de ciclo, jefe de estudios, dirección, inspección y si no, evidentemente, un cambio de escuela, especialmente si los hijos e hijas han pedido un cambio de escuela porque no se sienten a gusto o creemos que no están protegidos. Y puede ser que no haya acoso escolar, pero el hijo o hija no encuentra las complicidades que necesita en sus compañeros y quiere un cambio.
- Los niños en el rol de acosadores y acosadoras son eso, menores. Poder brindar la posibilidad de salir de este rol es responsabilidad de sociedad, familia y escuela. Porque son menores.
- Con todo el respeto, la mayoría de artículos sobre acoso escolar son muy reduccionistas y con una visión muy poco sistémica de todos los actores que forman parte de este conflicto. Podemos leer un artículo que analiza de manera global la complejidad de los factores que llevaron al suicidio del adolescente Jokin Cerebio






