Los círculos de palabra son una herramienta para facilitar la comunicación y la recogida de las emociones, necesidades, sentimientos, vivencias… Responden a la necesidad de acogernos, escucharnos y empatizar para sentirnos más reconfortados en nuestros espacios relacionales.
Hacer un CÍRCULO DE PALABRA es generar un RITUAL.
• Son sanadores siempre que los hagamos consciente y libremente.
• Canalizan energías emocionales, crean sentido y curan el alma.
• Ayudan a transitar las emociones que nos sobrepasan como la angustia, el miedo, la incertidumbre.
• Generan y facilitan la comunicación de sentimientos profundos.
• Despiertan energías ocultas, posibilitan, nos dan confianza.
• Fomentan identidad y cohesión.
• Pueden ser lúdicos. Sirven para celebrar la vida y la cotidianidad. Marcan etapas.
El CÍRCULO DE PALABRA, como ritual familiar es una gran fuente de riqueza. Nos ayuda a dar sentido al día a día y a poner conciencia, crea comunión entre los miembros de la familia, contribuye a una sana autoestima familiar. Crea identidad y singularidad familiar.
El círculo de palabra PROMUEVE:
● una manera respetuosa y empática de escucharnos, de hablar y de poner conciencia a lo que el otro me quiere decir.
● el respeto y reconoce la percepción de cada cual.
● la responsabilidad colectiva y la cooperación.
Vehicula una comunicación fluida, sincera y acogedora de las vivencias y emociones vividas. Genera confianza, seguridad y empodera a cada uno de los participantes.
¿Qué necesitamos saber?
● La persona facilitadora (familiar, amigos, ¡cualquiera puede serlo!) «facilita el proceso del círculo», creando un espacio seguro, generando confianza y facilitando la palabra.
● Nos disponemos en círculo (sillas en círculo o bien, sentados en el suelo, sobre cojines, en la cama de matrimonio…) en un espacio confortable.
● El objeto de diálogo regula la comunicación del grupo. El objeto de diálogo es el objeto material que indica quién tiene el poder de la palabra en ese momento, quién habla y quién escucha (un adorno de Navidad, un servilletero…).
● Compromisos:
– La persona facilitadora hace la pregunta inicial y puede responderla la primera o la última (dependiendo de si es conveniente dar un modelo para los niños pequeños).
– El objeto de diálogo se va pasando de manera circular y secuencial y así garantizamos que todo el mundo tenga un momento para hablar.
– Solo habla quien tiene el objeto de diálogo.
– El resto de la comunidad familiar escucha respetuosamente y sin juicio. ¡Escuchamos para comprender y no para responder!
A partir del domingo 27 de noviembre cada día publicaré en Instagram @mhelenatolosa o Facebook una pregunta para vuestro círculo de palabra familiar. ¡Empezad vuestro círculo!
¡Busca el mejor momento del día para hacerlo!
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