La alternativa de compartir más tiempo juntos durante las vacaciones familiares no siempre nos ilusiona.
Hay días en que ya has agotado todos los recursos. ¿Todos? Pues no. Te ofrezco uno que, en pequeñas dosis, puede ser un buen ritual para las vacaciones.
- Imprime las tarjetas.
- Recórtalas.
- Mételas dentro de una cajita mágica, dentro de un bote decorado, en una bolsa de plástico, en el saquito de la abuela, en la caja de zapatos que habéis «tuneado» juntos…
- Cada día sacamos una tarjeta y todos los miembros de la familia tienen que contestar la pregunta. ¡No hagáis como con las series de Netflix y os las zampéis en tres días! Una, como máximo dos al día.
¿CUÁNDO?
Podemos sacar la tarjeta a la hora de desayunar, de comer, de cenar, antes de ir a dormir, mientras buscamos un sitio para comer y ya no sabemos qué hacer, durante la caminata, mientras hacemos cola para entrar en algún sitio…
¿POR QUÉ?
Porque las vacaciones familiares son un buen momento para escucharnos, para hablar, para saber de los demás y para compartir. También podéis hacerlo solo con un miembro de la familia.
Cuidad el espacio mágico, la intimidad y sabed que estamos favoreciendo una autoestima sana.
Fuente: coachingagenda «Aligae», «El método Ikigai»…









