Hace días que sigo la noticia del último suicidio de V.R., que ha tenido repercusión en los medios de comunicación.
https://elpais.com/sociedad/2019/05/31/actualidad/1559317330_932676.html
https://www.elmundo.es/yodona/lifestyle/2019/05/29/5ceea2cc21efa0ba668b46dc.html
Plantea un gran debate: la asunción de la responsabilidad individual y colectiva. En la mayoría de los artículos que he leído, posts, Facebook… se condena a todo el mundo que ha visto y compartido el vídeo. Y así es: legalmente todos aquellos que han difundido y compartido el vídeo han delinquido y tendrán que responder ante la ley. Pero, ¿lo metemos todo en el mismo saco?
Me impresiona tratar a una persona de 32 años como si fuera un adolescente de 13 y la tendencia social simplista a dividir el mundo entre buenos y malos, agresores y víctimas, derechas e izquierdas… El mundo polarizado.
En el famoso caso J. del País Vasco —el menor de 14 años que se suicidó por acoso escolar— se estableció que los agresores habían inducido indirectamente el suicidio. La sentencia condenó a los chicos y, posteriormente, a los padres (con y por responsabilidad civil de los actos de sus hijos). Era un menor. ¿Con una persona de 32 años puede aplicarse el mismo criterio? ¿Toda la responsabilidad de haber tomado la decisión del suicidio es de los demás? ¿En qué momento la decisión individual de poner fin a tu vida está solo en manos de los otros? A mí me hace darle vueltas.
Los profesores que no sabéis qué hacer en tutoría estas últimas semanas podéis diseccionar la noticia. Y las familias que queréis promover el espíritu crítico, también. ¡Estas cositas son las que no debemos dejar de hablar!
Temas: libertad individual y colectiva, responsabilidad individual y colectiva, autoestima, presión social, mass media, autoconcepto, sentido peyorativo de la palabra puta, relación social entre ninfómana – libertad sexual – prostitución, la extorsión, la morbosidad, el pudor, el suicidio, gestión positiva del conflicto, los secretos familiares, sinceridad y/o franqueza en las relaciones, confianza…
Como decía Sartre: el infierno es la mirada de los otros… Si les dejamos, ¿no?
Y para mí, lo más doloroso: unos hijos con una mochila familiar que ojalá los adultos que les rodean encuentren formas de hacerla más ligera de llevar.



