“Los niños y adolescentes son hijos de los tiempos; cada tiempo tiene su estado de consciencia que nos mueve y los mueve. Consciencia y presencia son esenciales para educar aquí y ahora.”

Lo  primero que nos hace falta a los padres, madres y educadores,  es vivir en y con consciencia.

A menudo me preguntan si educar hoy en día es más difícil ahora que, hace unos años 40 años. Y yo respondo que sí,  que creo que es más difícil.  Lo resumo diciendo que por un “NO” que me dijo mi padre o mi madre, yo  he tenido que decir diez. Por un límite de antes,  yo he tenido que gestionar muchos más.

El otro aspecto que dificulta el ejercicio parental en la actualidad, es la evolución tecnológica: tenemos unos medios a nuestro servicio por donde nos llega una cantidad ingente de información de la cual tenemos que poder y saber hacer una elección.

Y con esto no quiero decir que antes las cosas fueran mejores,  sino que los tiempos cambian y, los niveles de consciencia también.  A los  años 60,  nadie se cuestionaba  si pegar a un hijo o a un alumno con una regla o con un cinturón era correcto. Todo el mundo  lo hacía,  era parte  de lo que se había aprendido y de lo que se había transmitido.

Ahora estamos en otro nivel de consciencia y estamos convencidos que estos gestos, no sólo no se tienen que hacer,  sino que además,  la violencia por sistema es inadmisible y atenta contra los Derechos de los Niños.

Tampoco puedo ni quiero culpar a mis padres si hicieron o no ciertas prácticas,  o me trataron  diferente por ser chica; o si no me dejaron estudiar lo que quería. Cada quien es hijo de su tiempo y de su consciencia.

Hay tres creencias educativas de nuestros padres que se han superado con creces por un nuevo nivel de consciencia:

  • tener un hijo no me da derecho a hacer con él lo que quiera, no es de mi propiedad;
  • la violencia sistemática como método educativo no es admisible;
  • los padres y las madres no siempre saben más y son más sabios (haciendo referencia a la tradición de antes donde se tenía que hacer caso siempre de los mayores en todo el que decían, si no era considerado una carencia de respeto);
  • las comparaciones entre hermanos son odiosas; cada hijo es único y diferente.

Continuando con el hilo anterior, nuestra sociedad actual nos pide más consciencia y más espíritu crítico. No podemos vivir con la misma consciencia de hace 40 años.

Hay que sembrar consciencia  para conectar con tu esencia  y tener criterio, para saber qué necesitas para lograr tu misión,  tu visión,  es decir,  para darte cuenta de todo aquello  que te conducirá a tu paz y a tu armonía. Y para poder elegir en medio del alud de discursos, tendencias, modas y religiones.

Y vuelvo al inicio. Para sembrar consciencia en nuestros hijos, hijas y educandos lo primero que necesitamos es evaluar nuestro nivel de consciencia como adultos. Y cómo estamos de conectados o no con nuestra esencia. He aquí el primer paso y los primeros deberes que os pongo para hoy. ¿Cómo está vuestro termómetro de consciencia… O de “inconsciencia”?

Continuaremos…